Integrantes: 

  • Silvia Juliana Lopez Hernandez 
  • Jennifer Dayanna Parra Castaño 
  • Tharin Zulay Poveda Amaya
  • Genny Maritza Duran Mendoza
  • Monica Marcela Guarguati Florez

Desarrollo económico en el pos conflicto 


La alternativa del emprendimiento sostenible
La re activación económica en un contexto de conflicto o pos conflicto no se logra solamente reduciendo a corto plazo las cifras de desempleo o entregando subsidios para que la población más pobre logre sobrevivir. Para generar transformaciones en las regiones se requiere de un cambio cultural en el que las personas se arriesguen más a hacer y encuentren un ambiente propicio para emprender nuevos negocios y empresas, se requiere también de que se acojan las inversiones siempre que se hagan de manera responsable, pero sobre todo debemos facilitar, entre todos, un ecosistema en el que construyamos cadenas de valor desde en las que la principal preocupación sea la cooperación y la confianza para la sostenibilidad, en lugar de la mera rentabilidad.
Hay grandes diferencias entre el caso colombiano y el escenario de conflicto y pos conflicto que han enfrentado países como Bosnia y Ruanda, pero aun con las particularidades de cada contexto existen casos en estos países que demuestran las posibilidades del emprendimiento sostenible para el pos conflicto.
Los actores principales para lograr esta alternativa son: El gobierno, las farc, los campesino y el sector  minero - energético y el agro industrialSiendo de gran importancia ya que aunque la firma del acuerdo de paz no esta ligado directamente con la económica, si contribuye al éxito de los programas de re inserción de los guerrilleros, la inversión en infraestructura nacional y la capacidad del Estado de controlar las bandas criminales, entre otras, reduciendo gastos innecesarios en guerra. 
Razones por las cuales surgieron y cuales son sus apuestas: 
Se ha creado con el propósito de darle fin a una guerra, y poder darle una oportunidad al desarrollo, sobretodo en las regiones que mas se han visto afectados por el conflicto armado, dando como resultado a miles de perdidas, entre estos se encuentran, Vichada, Antioquia, Meta, Magdalena, Arauca, y Córdoba, ya que en estos sectores se encuentra la mayor parte de tierra productiva, a demás  crear alternativas de desarrollo agro industrial, y de seguridad alimentaria, lograr emprendimiento tecnológico, convivencia y seguridad,  



EL BUEN VIVIR, PROPUESTA DE CAMBIO CIVILIZATORIO DESDE LA PERIFERIA DEL MUNDO



     En este punto reconozcamos que, mientras buena parte de las posturas sobre el desarrollo
e incluso muchas de las corrientes críticas se desenvuelven dentro de los saberes occidentales propios de la Modernidad, las propuestas latinoamericanas de origen indígena escapan a esos límites.

     Así las críticas y las construcciones alternativas ganaron un nuevo protagonismo con los aportes de los pueblos indígenas y también de otros sectores populares. Sus propuestas incluyen diversos cuestionamientos al desarrollo, tanto en los planos prácticos como en los conceptuales. No hay como olvidar que, en paralelo, empezaron a consolidarse, además, los aportes y las alternativas ecologistas.

    Sobre todo en estos últimos años, en el marco de los debates posdesarrollistas, se multiplicaron los esfuerzos por una reconstrucción e incluso por la superación de la base conceptual, las prácticas, las instituciones y los discursos del desarrollo. En este estado de cosas, por un lado se ubican las críticas al desarrollo, y por otro, la búsqueda de alternativas al desarrollo. Desde ese contexto aflora el Buen Vivir o Sumak Kawsay.

     Las críticas al desarrollo han calado mucho más profundo que en épocas anteriores.
Es cada vez más aceptado que los problemas no radican en las mediaciones o instrumentalizaciones
de diferentes opciones de desarrollo. Se entiende también que no se trata de hacer mejor o simplemente bien lo que se había propuesto anteriormente. Los cuestionamientos comprenden que es necesario ir a las bases conceptuales, incluso ideológicas o culturales, en las que se sustenta el desarrollismo convencional.

     Desde la otra orilla, no se trata solo de criticar el desarrollo. Es indispensable construir
alternativas al desarrollo, no simples alternativas de desarrollo. El Buen Vivir o Sumak Kawsay, planteado desde el mundo andino y amazónico, pero que rebasa estos espacios geográficos, es una de esas alternativas.

     Lo interesante es que el Buen Vivir, en tanto sumatoria de prácticas vivenciales de resistencia al colonialismo y sus secuelas, es todavía un modo de vida en muchas comunidades indígenas, que no han sido totalmente absorbidas por la Modernidad capitalista o que han resuelto mantenerse al margen de ella.

    Dejemos sentado desde el inicio que el Buen Vivir o Sumak Kawsay no sintetiza ninguna propuesta totalmente elaborada, menos aún pretende tener una posición indiscutible. El Buen Vivir no quiere asumir el papel de un mandato global, como sucedió con “el desarrollo” a mediados del siglo XX. El Buen Vivir es un camino que debe ser imaginado para ser construido.

     El Buen Vivir será, entonces, una construcción que pasa por desarmar la meta universal para todas las sociedades: el progreso en su deriva productivista y el desarrollo en tanto a un dirección única, sobre todo en su visión mecanicista y lineal de crecimiento económico, así como sus múltiples sinónimos. Pero no solo los desarma, el Buen Vivir propone una visión diferente, mucho más rica en
contenidos y, por cierto, más compleja. 

     El Buen Vivir, en realidad, se presenta como una oportunidad para construir colectivamente nuevas formas de vida. No sintetiza una visión retro, como simplonamente se ha llegado a afirmar. No se trata simplemente de un recetario plasmado en unos cuantos artículos constitucionales; recordemos que en la Constitución de Ecuador (2008) y Bolivia (2009) fue incorporado este concepto.

    El Buen Vivir, ya lo dijimos, no es una originalidad ni una novelería de los procesos políticos de inicios del siglo XXI en los países andinos. El Buen Vivir forma parte de una larga búsqueda de alternativas de vida fraguadas en el calor de las luchas populares, particularmente de los pueblos y nacionalidades originarios. Esto no significa que solo hay propuestas en el mundo andino y amazónico. En contextos diversos, a lo largo y ancho del planeta, existen acciones y visiones que pueden entrar en sintonía con el Buen Vivir.

     Lo destacable y profundo de estas propuestas alternativas, de todas formas, es que surgen desde grupos tradicionalmente marginados. Son propuestas que invitan a romper de raíz con varios conceptos asumidos como indiscutibles.

     En suma, estas visiones posdesarrollistas superaron los aportes de las corrientes heterodoxas
críticas, que surgieron sobre todo en América Latina en los años sesenta y setenta, antes mencionadas, que proponía “desarrollos alternativos”. En la actualidad es cada vez más necesario generar “alternativas al desarrollo”. De eso se trata el Buen Vivir.

     Bajo algunos saberes indígenas no existe una idea análoga a la de desarrollo, lo que lleva a que en muchos casos se rechace esa idea. No existe la concepción de un proceso lineal de la vida que establezca un estado anterior y posterior, a saber, de subdesarrollo y desarrollo; dicotomía por la que deben transitar las personas para la consecución del bienestar, como ocurre en el mundo occidental. Tampoco existen conceptos de riqueza y pobreza determinados por la acumulación y la carencia de bienes materiales.

     El Buen Vivir asoma como una categoría en permanente construcción y reproducción. En tanto planteamiento holístico, es preciso comprender la diversidad de elementos a los que están condicionadas las acciones humanas que propician el Buen Vivir, como son el conocimiento, los códigos de conducta ética y espiritual en la relación con el entorno, los valores humanos, la visión de futuro, entre otros. 

     El Buen Vivir o Sumak Kawsay, en definitiva, constituye una categoría central de la filosofía de la vida de las sociedades indígenas (Viteri Gualinga, 2000). Desde esa perspectiva, el desarrollo convencional es visto como una imposición cultural heredera del saber occidental, por lo tanto colonial. Entonces, las reacciones contra la colonialidad, imperante todavía en la actualidad, implican un distanciamiento como alternativa al desarrollo...

     La tarea es descolonizadora; así como también despatriarcalizadora y superadora de toda forma de racismo, por supuesto. Sobre todo se requiere un proceso de descolonización intelectual para descolonizar la política, la sociedad, la economía. El Buen Vivir, en definitiva, plantea una cosmovisión diferente a la occidental al surgir de raíces comunitarias no capitalistas. Rompe por igual con las lógicas antropocéntricas del capitalismo en tanto civilización dominante y también de los diversos socialismos realmente existentes hasta ahora, que deberán repensarse desde posturas sociobiocéntricas.

     Se ha demostrado la necesidad de superar el capitalismo en tanto “civilización de la desigualdad” (Joseph Schumpeter). Una civilización en esencia depredadora y explotadora. Un sistema que “vive de sofocar a la vida y al mundo de la vida” (Bolívar Echeverría, 2010). El Buen Vivir, en consecuencia, propone un cambio civilizatorio. Los saberes comunitarios, muchos de ellos ancestrales —esto es lo que cuenta—,constituyen la base para imaginar y pensar un mundo diferente como un camino para cambiar éste.

     De todas maneras, siempre será un problema comprobar lo que es y lo que representa un saber ancestral cuando probablemente lo que se presenta como tal no es realmente ancestral, ni hay modo de corroborarlo. Las culturas son tan heterogéneas en su interior que puede resultar injusto hablar de nuestra cultura como prueba de que lo que uno dice es correcto. Además, la historia de la Humanidad es la historia de los intercambios culturales y, como bien vio José María Arguedas, eso también se aplica a las comunidades originarias americanas.

     Es imperioso, de todos modos, recuperar las prácticas y vivencias de las comunidades indígenas, asumiéndolas tal como son, sin llegar a idealizarlas. En realidad para hablar del Buen Vivir o Sumak Kawsay hay que recurrir a las experiencias, visiones y propuestas de aquellos pueblos —dentro y fuera del mundo andino y amazónico— empeñados en vivir en armonía entre sí y con la Naturaleza, poseedores de una historia larga y profunda, todavía bastante desconocida e incluso marginada.
Tengamos presente que los pueblos indígenas no son premodernos, ni atrasados. Sus valores, experiencias y prácticas sintetizan una civilización viva, que ha enfrentado los problemas de la Modernidad colonial. Han sido capaces de apropiarse de sus recursos para resistir a su propia manera un colonialismo que dura ya más de quinientos años, llegando incluso a imaginar un futuro distinto al actual, que bien puede nutrir los debates globales, como veremos más adelante. 

     Dicha armonía, de ninguna manera, puede llevar a creer en la posibilidad de un paraíso carente de conflictos. En las sociedades humanas habrá siempre contradicciones y tensiones, inclusive en su relacionamiento con el entorno natural. Una situación que se ha exacerbado peligrosamente con la civilización capitalista. No hay forma de escribir sobre esta cuestión a partir de un reducto académico aislado de los procesos sociales, es decir sin nutrirse de las experiencias y luchas del mundo indígena y de otras que empiezan a surgir incluso en las metrópolis de Latinoamérica; un mundo que no solo se encuentra en las regiones rurales de los Andes y la Amazonia.

     Entonces, estas líneas, en las que la responsabilidad las asume íntegramente el autor, no constituyen un producto de autoría individual. Y menos aún pueden ser entendidas como verdades reveladas. Con este aporte se pretende seguir echando leña en el fuego del debate. Y también se quiere dar algunas luces para la acción.

     En este punto cabe descubrir el riesgo que representan aquellas visiones que pretenden diferenciar el Buen Vivir del Sumak Kawsay, a los que asume como dos paradigmas diferentes (Oviedo Freire, 2014). Es innegable que hay una apropiación, secuestro y domesticación del término por los gobiernos de Ecuador y de Bolivia. Nadie duda que el Buen Vivir gubernamental está desencontrado con el Buen Vivir de origen indígena.

     Eso explica esa posición separatista entre Buen Vivir y Sumak Kawsay, como rechazo a esas manipulaciones gubernamentales, pero no la justifica. Eduardo Gudynas (2014), en un artículo en el mismo libro en que aparece la posición de Oviedo Freire, anota que con esta separación “se pierde la pluralidad original y el concurso de las posturas críticas a la Modernidad no-indígena”.

     Sostener que el Buen Vivir, por definición es desarrollista, y que el Sumak Kawsay, en consecuencia, es indígena, es una simplificación que no contribuye al debate. Además, esta distinción y separación recluiría las propuestas indígenas en un mundo estrecho y se minimizarían sus enormes
potencialidades derivadas para librar una batalla conceptual y política orientada a superar la Modernidad. Lo destacable y profundo de estas propuestas es, entonces, que nos invitan a romper
de raíz con varios conceptos asumidos como indiscutibles, empezando por el concepto
tradicional de progreso y desarrollo

Ama la Vida Buen Vivir "¿Qué es el Sumak Kawsay o el Buen Vivir?"



¿Por qué surgió? 

Las críticas al desarrollo han calado mucho más profundo que en épocas anteriores.  Los cuestionamientos comprenden que es necesario ir a las bases conceptuales, incluso ideológicas o culturales, en las que se sustenta el desarrollismo convencional.

¿Cuál es su apuesta? 

Recuperar las prácticas y vivencias de las comunidades indígenas, asumiéndolas tal como son, sin llegar a idealizarlas. Recurrir a las experiencias, visiones y propuestas de aquellos pueblos —dentro y fuera del mundo andino y amazónico— empeñados en vivir en armonía entre sí y con la Naturaleza

Actores: Comunidadades indígenas suramericanas (Andinas y Amazónicas)

Consultar: https://revistas.ucm.es/index.php/POSO/article/viewFile/45203/46113

://www.forum.awid.org/forum12/es/2013/01/una-revision-de-diversos-modelos-y-estrategias-para-el-desarrollo-3/


Una revisión de diversos modelos y estrategias para el desarrollo








Natalie Raaber y Alejandra Scampini exploran las distintas formas de resistencia a la globalización neoliberal o capitalista, y cómo las personas, movimientos y comunidades están construyendo sociedades sostenibles. Su artículo se basa en lo conversado durante la Sesión en Profundidad titulada ‘Reconceptualización del desarrollo, exploración de construcciones alternativas en todo el globo’ que tuvo lugar durante el Foro Internacional de AWID 2012. Esta Sesión en Profundidad formó parte del programa de investigación de AWID sobre los impactos de género de la crisis financiera/económica de 2008 y las respuestas feministas alternativas a la crisis, incluyendo la formulación de alternativas al sistema. Raaber y Scampini procurar ofrecer un panorama de la diversidad de puntos de vista que se expresaron en la sesión, subrayando particularmente los ejemplos concretos de alternativas —por dentro y por fuera — del modelo dominante de desarrollo. Así, este artículo se propone cuestionar críticamente la utilidad del modelo dominante de desarrollo destacando como lo han señalado las feministas una y otra vez, su incapacidad para respetar los derechos más básicos de los pueblos del mundo y del medio ambiente.


Exploración de debates en torno a alternativas para el desarrollo*

La Sesión en Profundidad sobre Reconceptualización del desarrollo, exploración de construcciones alternativas en todo el globo que tuvo lugar en el Foro AWID 2012 tuvo como objeto contribuir de manera abierta, ‘descolonizada’, al diálogo que cuestiona al modelo de desarrollo dominante desde una perspectiva feminista.

Diferentes visiones del desarrollo
Como ya lo destacaran muchas activistas que trabajan por los derechos de las mujeres, grupos feministas y otros/as, la crisis financiera y económica de 2008 es un ejemplo más (entre muchos) del fracaso del modelo de desarrollo dominante; equivale a una falla del sistema. Desmenuzar, analizar y tratar de resolver de qué se trata el concepto mismo del desarrollo son actividades fundamentales para pensar la transformación social y visiones alternativas del desarrollo y la economía.

El fracaso del desarrollo dominante/la globalización neoliberal
En los años setenta, el desarrollo se volcó hacia el mercado, el sector privado y la liberalización, lo que llevó a una reestructuración de la gobernabilidad, el comercio y las inversiones para beneficio de los negocios internacionales. Un énfasis obsesivo en la eficiencia formó parte de la receta y resultó en una transferencia de costos del sector público a los hogares y las comunidades, y específicamente a las mujeres y niñas bajo la forma de trabajo del cuidado no remunerado. También produjo un deterioro de los derechos, que incluyó condiciones laborales más precarias para las/os trabajadoras/es de los servicios (al difundirse la subcontratación de servicios con empresas del sector privado). Como lo señalara Diane Elson en la sesión en profundidad, el desarrollo y en consecuencia la ciudadanía tienen que ver ahora con la acumulación privada de riqueza y el consumo individual, sobre todo en las economías emergentes, lo que acarrea consecuencias graves para quienes no encajan en este molde y para el medio ambiente. A continuación destacamos algunas de las principales amenazas que presenta el modelo dominante de desarrollo para la humanidad, como las presentara Boaventura de Sousa Santos.


El aporte de los movimientos de mujeres y feminista
Como ya lo vimos, el desarrollo se puede pensar como un proceso histórico, un discurso o un punto por alcanzar, pero también como una forma de homogeneizar el mundo, como algo que debe ser derribado. Los puntos de vista sobre el desarrollo son diversos y así lo son también sus alternativas. El resultado es que el desarrollo o el no-desarrollo por construir deben necesariamente responder a las necesidades locales y a lo específico de cada lugar y momento. Al avanzar en este proyecto político, vemos que las formas en que vivimos y lo que valoramos deberían definir el desarrollo que procuramos, y no viceversa.
Las feministas continuamos resistiendo, creando, reinventando y exponiendo aun cuando muchas veces nos critican por carecer de un todo coherente. Hay una búsqueda por definir la transformación hacia qué, cuál alternativa. Tanto la transformación como la constitución de ‘otra cosa’ son procesos largos y contradictorios que no deberían producir un modelo alternativo que luego se convierta en hegemónico. Por lo contrario, a medida que vamos avanzando, podríamos pensar en crear un sistema que permita y adopte, como lo señaló Yvonne Underhill-Sem, diferentes economías y visiones, diferentes formas de relacionarnos e interactuar a nivel social, cultural y político y con la naturaleza.

Imaginando el futuro
También estamos en un momento de revisión de las conferencias de la ONU que analizan el modelo de desarrollo como un todo y de conversaciones sobre un marco de referencia para el desarrollo post-2015. Las discusiones en torno a cualquier agenda para el desarrollo deben asentarse con firmeza en todas las obligaciones/acuerdos internacionales de derechos humanos que todavía no se han implementado y en las alternativas sustentables que se están construyendo ahora, no en otro conjunto de metas política y materialmente regresivas. También estamos escribiendo y reflexionando en un tiempo de movilizaciones sociales, levantamientos y demandas valientes que en todo el mundo exigen democracia, una democracia radical y un sistema justo.
Las mujeres tenemos una amplia experiencia en estrategias de supervivencia y resistencia frente al desarrollo fracasado y las crisis recurrentes/ estados de inseguridad constantes. En este artículo intentamos destacar esas resistencias, así como las propuestas alternativas.
Mirando hacia el futuro y continuando la lucha por el cambio, la justicia y por políticas/estructuras económicas alternativas que estén al servicio de las comunidades/personas y respeten todos los derechos humanos, esperamos que este artículo — y el proceso de trabajo del que forma parte — contribuyan al diálogo, el debate y la acción que con mucha riqueza están teniendo lugar en tantos rincones del mundo. El Foro AWID se propuso ofrecerles un espacio a mujeres y feministas de todo el mundo para que pudieran aportar a estos diálogos y análisis, intercambiar y construir como lo señalara Christa Wichterich ‘competencias interculturales’, presionar por modelos alternativos de crecimiento y desarrollo que garanticen los derechos humanos de todas las personas y del medio ambiente, y formulen estrategias en torno a ellos. Como siempre, la conversación, el proceso y la lucha continúan.


¿Porque se pueden considerar acciones alternativas al modelo dominante del desarrollo?                                                        


     Porque se logra promover el equilibrio territorial, fortaleciendo la gobernabilidad y autonomía de los territorios, explotando de manera responsable los recursos, favoreciendo la cohesión, la igualdad y de esta manera se logra mejorar la calidad de vida y el respeto a los derechos humanos, lo cual ayuda a generar actividades económicas, riquezas, se genera la defensa de la cultura propia del territorio o sociedad, se logra evitar la contaminación y respetar el medio natural, logrando crecimiento de la participación de la sociedad organizada, como desarrollo de tecnología, para el uso de energía alternativa y así generar globalización y cambios tecnológicos.




Reflexión sobre la actividad trabajada en grupo

     Lo mejor de haber realizado la actividad en grupo fue que todas aportamos y socializamos cada noticia por el grupo de whtasapp que manejamos para la realización de los trabajos, respetamos las opiniones de cada una, se realizaron sugerencias respetuosamente y se tomaron en cuenta con el fin de mejorar la calidad del blogger, en nuestro equipo de trabajo no cambiaría nada ya que todas colaboramos siempre y estamos atentas a cumplir a cabalidad con las actividades propuestas por la docente con el fin de enriquecer nuestros conocimientos.



Trabajo colaborativo. Actividad #9



Hecho con Padlet

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